Psalterium Cisterciense

Titular actual
  • Asociación Amigos del Convento
Ubicación
  • San Esteban de Nogales
Números de inventario
  • SE0348
Introducción

El Salterio Cisterciense es el libro litúrgico que contiene los 150 salmos de David, organizados específicamente para el rezo del Oficio Divino. A diferencia de los salterios de otras órdenes, los cistercienses eliminaron las iluminaciones excesivas, el oro y los colores vibrantes, siguiendo el principio de «simplicitas». Su diseño suele ser austero, con letras iniciales sencillas y una caligrafía clara (frecuentemente minúscula carolina o gótica temprana), enfocándose en la funcionalidad espiritual más que en la ostentación.

Su uso

¿Cuándo lo usaban los monjes?

Su uso era diario y constante. Los monjes cistercienses estructuraban toda su jornada en torno al Salterio, siguiendo un ciclo semanal:

  • El Oficio Divino (Opus Dei): Se utilizaba en las ocho horas canónicas (Maitines, Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas).
  • Ciclo semanal: La regla dictaba que el Salterio completo debía ser cantado o recitado en el transcurso de una semana.
  • Lectio Divina: Además del canto comunitario en el coro, se utilizaba para la meditación privada en el claustro.
Contexto histórico

Surge a finales del siglo XI y principios del XII como una reacción contra la opulencia de la Orden de Cluny. Los cistercienses sentían que Cluny se había alejado de la austeridad original.

En este contexto, el Salterio fue una herramienta de estandarización. Los primeros líderes de la orden querían que todos los monasterios cistercienses (desde Francia hasta España o Alemania) rezaran exactamente el mismo texto y con la misma música, eliminando las variantes regionales que consideraban «corrupciones».

El desarrollo

¿Quién desarrolló el primero?

Aunque no hay un único autor físico, el impulso definitivo para la creación del modelo estándar lo dieron los «Padres Fundadores»:

  • San Esteban Harding: El tercer abad de Císter fue el principal arquitecto de la uniformidad litúrgica. Él envió monjes a copiar los textos más antiguos y «puros» que pudo encontrar (incluso consultando a expertos judíos en Lyon para asegurar la fidelidad de los textos hebreos traducidos).
  • San Bernardo de Claraval: Posteriormente, lideró una reforma musical del Salterio para asegurar que el canto fuera sobrio y no distrajera la mente con adornos vocales innecesarios.

Curiosidades

Guerra contra el color

San Bernardo prohibió el uso de oro y miniaturas figurativas. Por eso, los salterios cistercienses más puros se reconocen por sus «iniciales de campo» monocromáticas o bicolores, extremadamente elegantes pero sobrias.

La reforma del canto

Los cistercienses mutilaron o modificaron muchas melodías gregorianas tradicionales porque consideraban que los saltos de notas eran «demasiado sensuales» y poco varoniles para un monje.

Higiene del texto

Esteban Harding realizó una de las primeras críticas textuales de la Edad Media, intentando eliminar errores de copia acumulados durante siglos en la Vulgata.

Uso del silencio

A pesar de ser un libro para cantar, la regla cisterciense enfatizaba que el Salterio debía resonar más en el corazón que en la garganta.

Resistencia al tiempo

El esquema de distribución de salmos creado por los cistercienses en el siglo XII se mantuvo casi intacto en muchos monasterios hasta las reformas del Concilio Vaticano II en el siglo XX.