La arqueta de San Esteban de Nogales

Titular actual
  • Junta de Castilla y León
Ubicación
  • Museo de León
Números de inventario
  • n/a
Soporte
Caja de madera (posiblemente renovada en el s. XVIII). En madera y forro de tela.
Revestimiento

Descripción de la pieza y análisis artístico

Tela de damasco con motivos florales. Tejido carmesí.
Apliques
Al menos  treinta piezas claveteadas. en Cobre, latón con esmaltados en vidrio. 12 chatones o medallones semiesféricos, 13 barritas o herrajes de latón, cantoneras de rombos con motivos vegetales y animalisticos, 3 chatones de hexapétalas, cerradura y asa o tirador.
Dimensiones
37,7 cm (largo) x 29 cm (ancho) x 15 cm (fondo).
Análisis Técnico
Análisis Técnico y Artístico de los Herrajes y Esmaltes
El valor excepcional de la arqueta reside en la treintena de piezas metálicas que la recubren. Estos elementos no son meros adornos, sino piezas de alta orfebrería que demuestran la madurez de los talleres vinculados al Reino de León y su interacción con las corrientes internacionales, como la industria de Limoges.

Los Chatones y Cantoneras

La superficie de la arqueta está decorada por «chatones» de forma hexapétala (flores de seis pétalos) que miden aproximadamente 4,3 cm de diámetro. Estos chatones presentaban originalmente esmaltes de varios colores, de los cuales aún se aprecian restos de rojo, blanco y azul verdoso. En algunos casos, el centro de estas flores de metal está rematado por un cilindro saliente con cabujones de pedrería, que los investigadores identifican como cristal de roca o pasta vítrea, aportando una riqueza visual y táctil al conjunto.Las cantoneras, situadas en las esquinas para reforzar la estructura, presentan una forma romboidal con motivos vegetales y animalísticos. Estas piezas combinan la técnica del esmalte en las superficies horizontales con la incisión grabada en las verticales, creando un juego de luces y sombras que era característico de la orfebrería de lujo del siglo XIV.
En otros casos se tratan de chatones decorados con figuras como máscaras, pájaros, leones o flores. Demostrando la enorme capacidad imaginativa de la época.

El Asa y la Simbología Protectora

En la parte superior de la tapa se localiza un asa o tirador de gran calidad plástica. Sus extremos están rematados por dos «prótomos» (cabezas) de felino o dragón contrapuestos. 1  Este tipo de motivos zoomorfos no era puramente decorativo en la Edad Media; los animales fantásticos como los dragones o leones solían colocarse en las aberturas y cierres de los cofres sagrados para simbolizar la custodia y protección del contenido frente a lo profano. 1  La longitud del asa, de unos 11-12 cm, sugiere que la arqueta estaba diseñada para ser transportada en procesiones litúrgicas o trasladada con solemnidad dentro del recinto monástico.

El Enigma de la Cerradura: Influencia Islámica y Mudejarismo

Uno de los elementos que más ha cautivado a los expertos es la placa de la cerradura. A diferencia de otros elementos que presentan motivos vegetales góticos, la cerradura muestra a dos personajes incisos sobre la superficie dorada. Estos personajes están ataviados y sentados «a la guisa islámica», lo que introduce un matiz de sincretismo cultural fascinante en una pieza de procedencia netamente cristiana y cisterciense.
Este fenómeno se explica por la permeabilidad de las fronteras artísticas en la España medieval. Los talleres de orfebrería leoneses no eran ajenos a la estética mudéjar, que dominaba gran parte de las artes suntuarias debido al prestigio de las producciones andalusíes. La representación de figuras sentadas en posturas orientales en la placa de una cerradura sugiere que el artesano utilizó modelos iconográficos que circulaban por la península, donde la distinción entre lo «cristiano» y lo «musulmán» se difuminaba en el ámbito de la ornamentación de lujo. Este detalle convierte a la arqueta de Nogales en un documento histórico de primer orden para estudiar la convivencia de tradiciones estéticas en el Reino de León durante la Baja Edad Media.

El uso original de la arqueta.

Se cree que en origen esta arqueta, como muchas otras que pertenecieron al monasterio, albergó reliquias. Durante la Edad Media las reliquias fueron un importante elemento del cristianismo. Eran elementos de custodia de objetos sagrados. Esto convertía en elementos de gran valor a las arquetas.

Cadena de custodia

  • La arqueta data del 1201-1300 (siglo XIII) sin estar realmente claro como llegó al monasterio de Nogales.
  • Allí se custodia hasta la desamortización (1836) donde se dispersan los bienes del monasterio.
  • Aparece en la catalogación de M. Gomez MOreno en su Catálogo monumental de España (1903-1905). Donde se fotografía y se cita como posesión de un cura zamorano junto a otras arquetas. En este momento también se cataloga con reliquias en el interior.
  • En 1999 es encontrada por el Museo de León (Luis Grau Lobo) en manos privadas. Se estudia, analiza y se procede a su adquisición por parte de la Junta de Castilla y León.
  • Desde 2001 forma parte de la colección del Museo de León donde se custodia y conserva. Se encuentra en la exposición permanente en su sala de Arte Medieval donde puede ser visitada por todo el que lo desee.

Determinar el valor exacto en subasta de una pieza como la *Arqueta de San Esteban de Nogales* implica entender que, hoy en día, es un objeto *fuera de mercado (incalculable)* porque pertenece al patrimonio público español (propiedad de la Junta de Castilla y León y custodiada en el Museo de León). Las leyes de patrimonio impiden estrictamente su venta.
Sin embargo, haciendo un ejercicio de valoración puramente teórico basado en el mercado internacional de Alta Época y orfebrería medieval, una pieza de estas características alcanzaría cifras sumamente elevadas. Su valor estimado en el mercado internacional de arte se movería en una horquilla de *entre 80.000 y 150.000 euros*, pudiendo superarlo en un contexto de puja competitiva.

El desglose de los factores que determinan este valor se detalla a continuación:

Antigüedad y rareza (Siglo XIII)
Las piezas del románico tardío y gótico temprano del siglo XIII son extremadamente escasas en el mercado privado. La inmensa mayoría están en catedrales o museos.
Influencia del taller de Limoges
La presencia de esmaltes de vidrio (estilo champlevé) vinculados a las corrientes de Limoges —el centro de orfebrería más prestigioso de la Europa medieval— atrae con fuerza a los coleccionistas internacionales. Placas sueltas de Limoges de esa época se subastan habitualmente por entre 20.000 y 40.000 euros; un conjunto de más de treinta piezas originales juntas multiplica el valor.
La singularidad de la cerradura mudéjar
El detalle de los dos personajes sentados «a la guisa islámica» introduce un factor de sincretismo cultural (fusión cristiano-musulmana) muy valorado por los historiadores y coleccionistas de arte medieval español, lo que añade un extra de exclusividad.
Trazabilidad e Historia
Cuenta con una procedencia real documentada (Monasterio de San Esteban de Nogales) y aparece en el prestigioso Catálogo Monumental de España de Manuel Gómez-Moreno a principios del siglo XX. La procedencia limpia y demostrable duplica el precio en las grandes salas como Christie’s o Sotheby’s.

Factores que moderarían el precio:

Pérdida del soporte original
El hecho de que la caja de madera original se deteriorara y fuera sustituida en el siglo XVIII (forrándose con tela de damasco) resta puntos de cara a los puristas del arte medieval, que prefieren piezas 100% unitarias.
Si se vendiera legalmente en el mercado internacional (Londres/Nueva York):* *100.000€ – 150.000€* (debido al volumen de los esmaltes, el asa de bronce y el interés de la cerradura).